domingo, 27 de mayo de 2012

"US AGAINST THE WORLD"

En una noche de verano, en el bar de siempre, donde el calor dominaba el ambiente, ya se había tomado unas seis copas y ahora había recurrido a la cerveza, la cual ya estaba casi acabada. Apenas quedaba gente, seguro que era tarde. Se tomó el último trago y salió del local. 
Caminaba por las calles de la cuidad sin rumbo fijo, las calles totalmente despobladas. Se sentó en la acera y, a continuación, sacó un paquete de tabaco del bolsillo, cogió un cigarro, lo encendió, y volvió a guardar el paquete.
Había pasado horas allí sentada, nadie la echó en falta, tampoco tenía prisa. De pronto empezó a sonar una música, preciosa para su gusto, la cual identificó al momento. Tchaikovsky. El Lago de los Cisnes. Y sin más, una explosión de recuerdos en su cabeza. Un día de lluvia, caminando con él por las calles mojadas, refugiados bajo el mismo paraguas. Sin más suena música, él deja el paraguas a un lado y la coge de una mano, pegan sus cuerpos y se ponen a bailar. Sí, bajo la lluvia. Ella reía, como nunca lo había echo, y él se sintió orgulloso por hacerla reír, echaba de menos esa preciosa sonrisa...
Otros muchos recuerdos coaccionaban en su mente. Unos se entrelazaban con otros. Otros, incluso, se desvanecían, aunque no se olvidaban. Todos los recuerdos se quedaban ahí, en su cabeza. Se levantó de su lugar, quitó sus Vans negras y las dejó a un lado, y, aún al son de la música, se puso a bailar. Sus pasos eran elegantes, firmes y limpios, era una gran bailarina y, a pesar de su estado, estaba muy metida en la música.
La música paró de sonar, se sentó en su luegar anterior, volvió a colocarse las Vans y, en ese instante, se veía al Sol salir de su escondite. Ella se quedó admirando ese precioso y mágico paisaje. Frente a ella, y delante del paisaje, diferenció a una figura humana. Estaba claro, era él, sin duda. Corrió y se abalanzó sobre él y le besó, él no rechazó la idea, parecía considerarla... buena.

lunes, 23 de abril de 2012

Santiago ∞


Eran las tres de la mañana, llovía intensamente cuando se le ocurrió salir de casa a dar un paseo. Llevaba llorando toda la noche, dejando la almohada empapada de lágrimas, sin ganas de nada. A pesar de eso, cambió su pijama por un chandal, unos tenis y una sudadera. Sin paraguas ni nada se expuso al tiempo y que fuese lo que Dios quisiese.
Salió y estuvo andando sin rumbo durante una hora. La lluvia seguía sin cesar, pero le daba exactamente igual mojarse, solo necesitaba sentirse viva ya que por dentro estaba muerta. Lo peor era que cuándo ella lloraba, las calles de Santiago estaban tristes. Seguía llorando todavía más, ¿en serio se merecía esto? ¿Realmente es lo que se merecía? Siguió caminando sin rumbo, lo que menos deseaba era volver a casa... Los recuerdos estaban en esas calles, esas calles tristes en noches como esta. Caminaba y caminaba. El reloj de la iglesia marcaba las cuatro y media de la madrugada, pensó en apagar el móvil, pero mejor no, no quería preocupar a sus padres.
Consiguió calmarse, sentada en un cobijo frente a la iglesia, su cabeza era un caos. No podría sacarse esa imagen de su cabeza, esas palabras: "No lo siento así, perdóname". Al recordarlo volvía a llorar, pero solo le caían lágrimas, apenas le quedaban aunque ganas no le faltaban. Se levantó de su cobijo, todavía llovía. En ese momento, empezó a salir música de su móvil, lo miró y resultó ser él. Le colgó y así repetidas veces más. Se situó en la plaza, justo en el medio, y comenzó a llover más fuerte, pegó un grito ahogado, no podía más, quería terminar con eso de una vez, pero no lo lograba. Alguien la sujetó por detrás y la elevó puesto que estaba de rodillas en el suelo, llorando. Ella, solo por el tacto de las manos, supo quién era. Se deshizo de ellas y empezó a gritarle. De su boca salieron todo tipo y grado de insultos, por supuesto, era él. Le pegó en el pecho repetidas veces, no le dolía. Él solo le impedía seguir, pero no lo conseguía y continuaba. Él le pedía que parase, que estaba ahí para hablar con ella. Ella estaba ciega de rabia, no le escuchaba. Al fin, cuando paró, solo la abrazó y le pidió calma. Sus llantos no cesaban, pero ya no le insultaba. Después de minutos así se separaron, se miraron a los ojos... Sus miradas conectaban mundos. Se dejaron llevar y se volvieron a abrazar. Lo necesitaban los dos, para que negarlo, se necesitaban.
Estuvieron hablando para arreglar la situación, resultó ser incómodo. Mientras ella solo quería abrazarlo, él hablaba y hablaba. Ni ella era tan suya, ni él tan suyo. Se querían, sí, pero no, son amigos, y así quedaron. Amigos...

sábado, 31 de marzo de 2012

El mundo es suyo y todo lo que hay en él también.

Sus ganas, su sonrisa, sus ansias, su paciencia, su dulzura, su picardía... Todo lo que tiene él es mi mundo. Es increíble como una persona puede acaparar tu mundo, es increíble que cuando te enamoras no existe nada más que él. Quieres saberlo todo, quieres quererlo cada día más y así pasa. Quieres que sea el primero en el que pienses al levantarte y el último que pienses al acostarte. Quieres que te quiera, que te mime y que te muchos besos. Quieres que te acaricie cada parte de tu cara y te haga cosquillas hasta que no puedas parar de reír. Y en los silencios incómodos darle un beso inesperado o que mientras estés hablando te haga callar con un beso de esos que deseas que nunca terminen. Es amor señores, es amor y que nadie nos lo quite. Que a pesar de lo masoquitas que somos, queremos y tenemos sentimientos.
Si no es él, no es ninguno.

stay strong.

Echó su último suspiro, corrió a su cuarto y busco dinero. Dinero para ir a hacer algo, ella sola, sin necesidad de nadie. Estaba acabada, tenía los ojos hinchados y rojos de tanto llorar, se le venía el mundo encima. Todo era pesado, todo era asqueroso a su alrededor, no quería nada más que verlo a él, no aguantaba más. Le necesitaba. Ansiaba por su presencia. Sus brazos, sus ojos, sus labios, sus abrazos de oso, sus miradas penetrantes, sus besos fantásticos. Sus brazos bien trabajados, sus ojos marrón almendra y sus labios gruesos. Echaba de menos todas esas cosas y muchas más. También echaba de menos sus tonterías, sus vaciles y sus enfados, que, en realidad, eran tontos. ¡Joder! Era el mejor, la persona más querida por ella y la menos odiada. Le quería como a nadie, nunca había sentido nada así, nada parecido. Que sí, que el primer amor es al que más se quiere (o eso dicen) porque ella quería a este más que a ninguno, lo amaba, era tan especial... Y nunca llegó a pensar en enamorarse de él, pero pasó y eso no se puede evitar. Y, ¿qué le iba a hacer? Fue una historia muy larga, una de la cual ella no esperaba esta conclusión, pero se alegra de haber dicho que sí en su segunda oportunidad, si no, se arrepentiría. 
En el camino hacia un sitio, al cuál desconocemos, iba pensando en él, como todos los segundos del día, iba canturreando su canción favorita, era realmente preciosa. Alguna que otra lágrima se le escapaba por el fino lagrimal de sus ojos azules y, ahora, apagados. Llegó a su destino, en la puerta un dibujo, precioso, por cierto. Era una tienda de tatuajes, disponía a hacerse uno. Entró y le pidió al dependiente hablar con el dueño del local, Jerry, íntimo amigo de su padre. Jerry salió de su sala y le hizo pasar. Allí dentro, ella se tumbó en la camilla y extendió su brazo. Le había pedido un tatuaje en su muñeca derecha y allí, en ese lugar, un "stay strong". Al acabar salió feliz de allí, y nunca mejor dicho, se había tatuado la frase con aquel chico y una A, en mayúscula, preciosa.